Con motivo de la creación de MEDE su fundador, Paulino Garagorri, fijó en las siguientes líneas el norte que ha de guiar a la asociación.
Al final de la última vuelta del camino, cargado de achaques y con el pie puesto ya en el estribo, me detengo un instante para apoyar el nacimiento de MEDE.
A lo largo de tantos años me ha acompañado siempre lo que podríamos llamar "el tema del hombre", y a todas mis obras y quehaceres he llevado mi ocupación y mi pre-ocupación por este extraño ser que se engaña a sí mismo y a cuya especie sigo perteneciendo. Como en el ritual taurino, "paso mis trastos" de lidiador viejo y cansado a un prometedor novillero. Paso a MEDE mis papeles, mis escritos y algún dinero –poco– para que continúen la faena de comprender e intentar humanizar al mamífero del orden de las fieras que habita en cada uno de nosotros. Esa ha sido la irregular faena de mis días.
Pocos consejos tengo para este proyecto que dejo en manos de un próximo y buen amigo: que trabajen sin atender el ruido inconsistente en que vivimos, seria y lentamente, aspirando sólo a abrir posibilidades modestas pero auténticas que permitan reconstruir –déjenme soñar– una racionalidad y una moral mejor establecidas.
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